Si algo caracterizó la época más activa de La Fonoteca Barcelona en cuanto a directos fue su facilidad para hermanas las escenas de Barcelona y Madrid a través de conciertos memorables. Con aquella noche de El Pardo incendiando la BeGood como recuerdo memorable, los nexos fueron un poco más allá con la serie de ediciones en vinilo Puente Aéreo, publicada con el apoyo de Ultra-Local y Discos Molar, cuidados trabajos en 7” por el que pasaron formaciones como Univers, Gúdar, Hazte Lapón o Caliza, por citar algunos ejemplos. Pues bien, La Fonoteca Barcelona vuelve a la carga y lo hace recuperando viejos hábitos, organizando la visita de Sierra a la Ciudad Condal para presentar su notable A Ninguna Parte (Sonido Muchacho, 2017), uno de los discos pop de la temporada. Visto previamente en formaciones como Margarita o Prisma en Llamas, Hugo Sierra lidera el cuarteto completad por Arturo Hernández (Juventud Juché), Clara Collantes (El Día Después) y Antonio Castro (Charades), firmando su primer largo con el que amplían y refuerzan las sensaciones dejadas con aquel Tiene Mucha Fuerza (Gramaciones Grabofónicas) con el que se presentaron en sociedad.

Sierra estarán acompañados en su visita a Barcelona por Me and The Bees, una de las formaciones con mayor tradición y recorrido pop del circuito local, y los novísimos Kiwis, presentando sus soleados temas de presentación. Más información sobre el concierto en su evento Facebook. Os dejamos ahora con nuestra entrevista con Hugo Sierra hablando de A Ninguna Parte.

Sierra, vistos por Yago Castromil | Fotografía cedida por Sonido Muchacho

Entrevista: R. IZQUIERDO | Fotografía de portada de YAGO CASTROMIL cedida por SONIDO MUCHACHO

A mi entender, ‘A ninguna parte’ es uno de tus discos más decididamente pop. No ya de tu etapa en Sierra, si no en general. ¿Estás de acuerdo?

Totalmente. Aunque siempre tengo un poso postpunk y más conceptual de la música que hago que en Sierra aparece de manera sutil y orgánica.

En Sierra te acompañan integrantes de Juventud Juché, El Día Después y Charades. Más allá de su rol en tu nuevo proyecto, ¿qué te han aportado en tu formación musical sus grupos? ¿Forman parte de tu colección de discos?

Aportan seguridad y buen gusto. Me tranquiliza saber que saben lo que hacen en cada momento y que estamos los cuatro cerca.

La acogida entre los medios de ‘A ninguna parte’ fue muy buena, apareciendo en varias listas sobre lo mejor del año. ¿Con qué te quedas del feedback que te ha llegado de manera más directa?

Me han dicho cosas muy buenas sobre el disco. Me gusta mucho el peso que tienen las letras y las melodías en la gente que escucha mis canciones. Y me quedo sobre todo con la reacción de la gente en los conciertos. Cantan todas las canciones y lo disfrutan de principio a fin, no hay mejor respuesta que esa.

Esa buena acogida en parte alarga la racha que arrancó ya con ‘Tiene mucha fuerza’, trabajo editado por Gramaciones Grabofónicas. Más allá de que el EP hiciese las veces de presentación de proyecto y que ahora os tirabais a la piscina de una manera mucho más clara, ¿ves continuidad entre ambas referencias?

Si, es un trabajo que continúa con ese camino que descubrí con el EP, aunque siempre busco encontrar nuevas maneras o nuevos estímulos que desconozco y que me llevan a pensar en lo siguiente.

Es tu primer disco para Sonido Muchacho. Luis, del sello, también está en Juventud Juche, así que imagino que el trato ha sido muy cercano. Más allá de esos vínculos creo que que ‘A ninguna parte’ forme parte de la discografía de Sonido Muchacho es casi un acto de coherencia, no veo un sello en el que encaje mejor. ¿Cómo se la posibilidad de trabajar juntos?

Fue algo natural. Luis me lo puso fácil y no lo dudé. Aunque tenía a varios sellos pendientes y la mayoría muy interesantes y potentes, al final me decidí por Sonido Muchacho porque fue el más decidido.

SIERRA

Detalle del disco de ‘A Ninguna Parte’, de SIERRA

Hablando de la producción del disco, ésta corrió a cargo de Cristian Pallejà y Ferran Resines. Cada vez son más los grupos que van a trabajar a su estudio. ¿Qué balance haces de la experiencia?

Grabar el disco con ellos es un regalo. A Cristian le conozco desde hace años y somos muy buenos amigos, me encanta trabajar con él, me entiende con solo mirarme y yo a él. Lo disfrutamos mucho los dos. Tienen un estudio muy cómodo y con muchas posibilidades. El combo con Ferrán es imbatible, se complementan y hacen que los discos tengan un amor por el detalle que no todo el mundo es capaz de trabajar. No me extraña que la gente vaya a grabar allí, es que grabar allí es asegurarse tener un disco de primera y disfrutar de la aventura de hacer un disco.

Leí en una entrevista que algunas de las canciones enganchaban con los tiempos de ‘A ninguna parte’, y otras son ya más nuevas, coetáneas a los preparativos del disco. ¿Hacía donde crees que se encamina el proyecto? ¿Marca el álbum la línea a seguir?

Ahora mismo lo que vaya a venir no tiene forma en mi cabeza. Estoy en ese momento en el que acumulo ideas con las que luego creo mi base conceptual sobre la que elaboro el siguiente disco. Tengo muchas ideas que son retos para mi como artista. Me gustaría explorar algunas cosas desconocidas en la composición y tengo muchas ganas de contar cosas que siento que me queman por dentro, que me desesperan. Este es el German de lo que será lo siguiente y espero que lo que salga de esa mezcla, mole.

Tienes una trayectoria muy amplia, fruto de tu paso por Margarita y Prisma en Llamas. ¿Cómo es empezar un proyecto de 0 con todo ese feedback acumulado? ¿Te preocupaba marcar distancia respecto a lo que habías hecho previamente o trabajaste al margen de esa aventura previa?

Nunca he sido muy permeable por el feedback que he recibido, siempre me protejo mucho y soy muy auto exigente, para bien y para mal. Cuando empiezo con Sierra parto de muchos hechos que me animan a escribir esas canciones, como las ganas de hacer un grupo con Lidia Damunt, la vida tremenda y trepidante, la pulsión de que hay algo que me llama y que tengo que atrapar, no sentirme conforme con lo que escucho y lo que veo… Un montón de cosas que me hacen reaccionar y se transforman en caciones con esa forma tan específica.

Eso te quería comentar. Por lo que he leído en alguna reseña, el proyecto lo empiezas de un modo muy personal, y poco a poco se va abriendo a medida que se suman tus compañeros al proyecto. No sé si en el proceso de escritura de las letras abogas por mantener esa vertiente más personal. Algunos de los temas los cantas en primera persona, como ‘Perfectamente’. ¿Reflejan parte de una etapa concreta de tu vida’ ¿En qué sueles fijarte para sacar las letras?

Las letras son una parte fundamental en mis canciones. No digo nada que no sea yo o que me de vergüenza. La idea es no ocultarme tras mis canciones. Quiero echarle valor y decir las cosas claras, al menos decírmelas a mi mismo.  Me fijo en mis sentimientos, en la cara oscura de los sentimientos y en la zona luminosa, a veces miro desde los ojos de otras personas como en Perfectamente y me sirva para entender cosas. En general, parto de lo que filtran mis ojos y mi corazón.

El otro día Edu de las Ruinas me dijo, cuando le pregunté si sus canciones son costumbristas, que el concepto costumbrismo es demasiado abstracto. Sea como sea en tu caso sé da eso que te comentaba, que algunas canciones parten de vivencias relativamente cercanas. ¿Qué supone para ti escribir sobre esos temas?

Supone enfrentarme a muchos dilemas, a ver mis limitaciones intelectuales, a conocerme mejor y a conocer mejor a los demás. A buscar en los lugares más tenebrosos de mi mente, en descubrir mundos en mi cabeza que desconocía, en entrar en procesos misteriosos de los que luego me cuesta salir. Es apasionante ver hasta donde llega la imaginación y como todo se convierte en unas realidades diferentes cuando uno fuerza su mente.

Ahora que citaba a Edu me ha dado por pensar que él cita pasajes comunes de Barcelona en varios temas, y tú en cierto modo haces lo mismo en ‘No quiero ser un hombre’, una de mis canciones favoritas del disco. ¿Es respuesta a alguna vivencia personal? Me recordó a un tema de Caliza, su canción de Madrid.

Esta canción habla de no sentirme identifcado con el rol del hombre como está establecido. Me ha ocurrido desde pequeño que veía a los hombres comportándose como hombres y en muchos casos me da vergüenza y pienso que no quiero ser así. No me siento eso, no siento que seamos eso. Me cuesta reconocerme en esos patrones. Habla de que no me gusta que me digan cómo tengo que ser, ni lo que tengo que hacer…

Siguiendo con ‘No quiero ser un hombre’, y hablando más de su sonido, es una canción que me la podría imaginar cantada a dos voces con una buena amiga tuya, Lidia Damunt. Creo que encajaría muy bien con su último disco, ‘Telepatía’. En el último VIDA subiste a cantar una canción con ella en la barquita, y me pareció uno de los momentos más bonitos del festival. ¿Planeas nuevas colaboraciones con ella? ¡Telepatía es todo un discazo! 

Me encantaría que Lidia cantase esa canción, o cualquiera mía. Para mi Lidia representa la música y el arte, la autenticidad y la búsqueda. Admiro a Lidia mucho y así se lo he expresado a ella siempre… Bueno, ella lo sabe. El día del VIDA fue muy especial, subimos al escenario nuestra amiga Elena Eper (diseñadora de la portada de Telepatía) y mi novia y es genial poder cantar con ella a gritos “… ya no hay bolleras como tú…

¿Qué es lo que más te gusta de su universo musical?

De su universo musical me gusta todo. Es una guitarrista virtuosa, sus melodías son únicas y sus letras también. Ella es una estrella y da igual lo que haga que va a hacer que esta vida merezca la pena.

‘Amiga Extraña’ es seguramente otro de los temas con mejor acogida. De hecho fue uno de los singles de presentación del proyecto. ¿Trabajasteis con Sonido Muchacho la elección de los singles o visteis claro desde que cerrasteis el tracklist cuáles escogeriáis?

Lo de los singles de este disco fue un parto, la verdad. Nos salían al menos 7 posibles singles. Estuvimos todo el verano discutiendo, eligiendo uno y luego otro y así hasta que dije basta. Luis dijo que “me destrozaré” y ese fue el primero y luego salió amiga extraña. He descubierto a estas alturas que si yo tuviese que elegir el futuro comercial de un grupo yo NO sería la persona. Llevaría a ese grupo a la ruina jajaja

Casi para ir acabando. En breve podremos verte en Barcelona con Me and The Bees y Kiwis. ¿Cómo estás estructurando los sets de Sierra?

Los sets nuestros son para ir a saco, empezamos a tope y acabamos a tope. Tenemos muchas ganas de tocar en Barcelona. Personalmente amo Cataluña y en Barcelona tengo grandísimos amigos que echo de menos durante el año y es una buena oportunidad de ir a verlos. Además tocar con la Bees  y Kiwis va a ser muy divertido, ya nos conocemos y nos gustamos mutuamente.

Si mal no recuerdo uno de los conciertos de Prisma en Llamas fue con La Fonoteca, con un Helio a reventar. La Fonoteca es uno de los colectivos que más ha hecho por profundizar en las conexiones musicales de Barcelona y Madrid. ¿Contento de repetir?

Muy contento. La Fonoteca siempre me ha apoyado en lo que he hecho y en Barcelona Miguel Atienza es el responsable de que haya podido tocar allí y sentirme como en casa. Yo estoy infinitamente agradecido porque sé que lo da todo para que salga genial y eso ya es un lujo.

Me gustaría acabar con la canción de cierre, ‘Lala’. Estilísticamente es la más diferente del álbum.  ¿Qué puedes contarnos de ella?

Es un regalo que le hice a mi madre. Habla de mis primeros recuerdos respecto a los entimientos que me unen a ella desde pequeño, sus bromas, lo que he aprendido de ella sin que ella lo supiese, de mi admiración profunda hacia ella, de que sin ella yo no sería yo, de las ganas de hacerla el mejor regalo del mundo… Es diferente, pero encaja perfectamente en el disco… es uno de esos caminos que se me abren para lo siguiente.

Escucha ‘A Ninguna Parte’ de Sierra en Bandcamp: