Hoy martes Bankrobber ha sacado a la venta Música de Consum, cuarto y último disco de Els Surfing Sirles, con el que la banda compuesta por Martí Sales, Guille Caballero y Xavi García homenajean a Uri Caballero, guitarrista de la banda fallecido el pasado mes de Julio. La banda decidió poco después de la noticia disolverse como tal, aunque apostaron por editar el disco en recuerdo de su compañero. Éste llega hoy en formato de doble vinilo, con la última cara a 45 rpm. Disco disponible en la web de Bankrobber. Por RUBÉN IZQUIERDO
- Bankrobber edita hoy en formato vinilo Música de Consum, el cuarto y último disco de Els Surfing Sirles
- La banda decidió lanzar el disco después de anunciar su disolución como homenaje a Uri Caballero, guitarrista del grupo fallecido el pasado mes de Julio
- Grabado la pasada primavera entre Montseny y Guissona, el disco incluye varias alusiones a la muerte, «desde un punto de vista sirlero»
[Nota: tras el fallecimiento de Uri Caballero Els Surfing Sirles decidieron disolver la banda y publicar en su recuerdo Música de Consum, disco que no contará con conciertos de presentación ni entrevistas promocionales. Las declaraciones de Martí Sales están extraídos de las notas facilitadas por Bankrobber a los medios y nos sirven como hoja de ruta para introducirnos en el álbum]
Cuesta mucho no referirse a Música de Consum sin pensar en las tristes circunstancias que han rodeado su publicación. Trabajo emocional y emotivo, el disco ha terminado por tomar una nueva lectura, convirtiéndose en un acto de homenaje, una poderosa carta de amor hacia una era que se nos va y una cálida despedida a Uri Caballero, su carismático guitarra y a la propia formación, presentada hoy de manera oficial por Bankrobber, día en el que se ha puesto a la venta el cuarto y último disco de Els Surfing Sirles.
El triste fallecimiento de su guitarrista, con el disco prácticamente acabado y la consecuente noticia posterior de la disolución de la banda han hecho por tanto de este notable, excelente trabajo, un disco doblemente póstumo, un adiós emocionante y sentido para un nombre clave de la escena catalana de estos últimos años, marcando además el fin del camino para Els Surfing Sirles, seguramente cuando atravesaban el mejor momento de su carrera, con dos discos excelentes en apenas dos años y la sensación de haberse situado con dichas obras a pie del panteón de la escena musical catalana, partiendo de premisas inteligentes, consecuentes con la esencia misma de la banda, sin traicionar nunca unas raíces muy propias que hacían de su música algo más que sus señas de identidad.
“Música de Consum és el quart disc dels Surfing Sirles, i també l’últim”. Así arrancan las notas promocionales del álbum, redundando en este adiós lógico y sentido, que ha dejado al disco sin gira de presentación ni entrevistas promocionales, rodeándolo de un silencio emocionante con el que homenajear a uno de sus miembros más carismáticos. El trabajo ha contado además con la colaboración de nombres cercanos y queridos por la formación, como Joan Colomo o sus compañeros de sello (Bankrobber) Joan Pons y Mau Boada. Fue precisamente en Ca l’Eril donde grabaron en parte el disco, completando el proceso en los estudios Calacari del Montseny, dejando las mezclas para Santi Garcia y la masterización para Yves Rousell.
Un disco publicado «en honor a Uri»
¿Es este el mejor trabajo de Surfing Sirles? Seguramente necesitaremos de tiempo y espacio emocional para responder a la pregunta. El disco llegaba con la difícil tarea de dar continuidad a su notable Romaní, Semen i Sang y resulta obvio decir, tras las primeras escuchas, que el cuarto disco de los Sirles está como mínimo a la altura de su excelente trabajo anterior.
Curiosamente, la muerte es una referencia constante en Música de Consum, tal y como explica Martí Sales en las notas promocionales que acompañan al disco. “Algunas de las letras hablaban de la muerte, de una forma muy sirlera, y tanto Xavi como Uri llegaron con par de letras fantásticas, Epitafi y Festa amb morts que seguían dando vueltas al tema”, cuenta en las mismas, mientras reflexiona sobre el (genial) título del álbum, sugerido por el propio Uri. “Se le ocurrió que el título podía ser Música de Consum porque tenía gancho y combinaba bien la problemática entre el underground y lo mainstream y sus falsas purezas respectivas con la idea de la vida como un consumirse. Poco después de aquello encontré por casualidad una foto acojonante del entierro de Durruti en Barcelona, y la fotografía me dejó traspuesto”, añade apuntando que “dada la temática del disco –la muerte, la rebelión y el choque frontal ante el mundo- podía quedar muy bien como portada”, concluye al respecto.
Con la portada decidida y las primeras canciones listas, la banda se trasladó primeramente al estudio de Mau Boada, Calacari, para grabar las dos primeras canciones que acabarían por formar el disco, Minifalda rural y El fons de la qüestio, dos temas grabados “al aire libre” en un “fin de semana soleado de invierno”, con los que dieron el pistoletazo de salida al álbum que debía dar continuidad a Romaní, Semen i Sang, el disco con el que alcanzaron la excelencia casi dos años atrás, publicado también por Bankrobber.
Con aquellas dos canciones ya en el bolsillo, la sensación de que grabar el álbum en directo era la única opción posible cuajó, buscando un sonido “más de los sesenta, espacioso y lleno de pequeños huecos” con los que insuflar de energía a Música de Consum. Así fue como se decidió que la banda se instalara en el teatre de Ca l’Eril, grabando allí las canciones restantes del álbum con la colaboración del propio Boada y de Joan Pons, además de “la ya habitual presencia de Joan Colomo”, con los que grabaron durante 10 días.
El proceso de grabación fue un éxito, por más que al final sólo se grabase en directo Merda alemanya, sentando las bases de lo que sería el disco, pulido definitivamente en los estudios Ultramarinos Costa Brava.
La explicación de cómo se llevó a cabo la preparación del disco tiene un final precipitado en el intenso y emocionante texto firmado por Martí Sales. “El 10 de Juliol, un dia abans del dia que havíem de tornar a pujar a Sant Feliu per acabar el disc, l’Uri es va morir”, cuenta prácticamente poniendo fin al relato, apuntando que “a finales de mes decidimos que los Sirles se habían acabado, pero que sacaríamos el disco igualmente, tal y como lo habíamos pensado, ni que fuese tan sólo por el maravilloso solo que grabó al final de Epitafi”, explica en el texto considerando que el disco es, a fin de cuentas, “el colofón de nuestra historia”, un trabajo publicado “en honor a Uri”, co-producido junto a Bankrobber y editado en formato de doble-vinilo.
¿El mejor disco de Surfing Sirles?
Decíamos al principio que sería injusto considerar Música de Consum únicamente en relación a las circunstancias que le han rodeado. Estamos ante un trabajo tremendamente maduro, concebido en el punto culminante de la carrera de una de las mejores formaciones de la escena catalana, preparado en un permanente estado de gracia y gestado con una inteligencia emocional muy por encima de la media de algunos trabajos catalogados con esa ¿innecesaria? etiqueta de independiente adherida a la portada, espinoso debate no eludido por la banda ya en su propio título, tal y como explicábamos antes tomando las notas promocionales del álbum como faro y guía.
Con ese algo diferente con el que ya emocionaron en su anterior trabajo, los Sirles preparaban aquí una nueva entrega de su historia, sesgada por los tristes acontecimientos ya sabidos y llamada a prosperar en el tiempo, trufando de detalles y éxitos el disco de principio a fin, ya desde la emocionante Festa amb morts, cuya primera escucha emociona y conmueve de principio a fin. “Es la primera y única letra que Uri escribió sólo para los Sirles, ya que siempre colaborábamos todos en la escritura final, menos aquellas en las que alguno de nosotros la traía ya escrita entera y no se había de tocar ni una coma, como Montseny o esta misma”, relata Sales en las notas promocionales, refiriéndose a una de las mejores canciones de los Sirles, y una de la que, con el tiempo, mayor significado a terminado por adquirir.
La segunda canción que finalizaron volvía a referirse a la muerte. Fue Cançó-funeral, concluida justo después de Àngel, otro tema donde la muerte se funde con la música, explicando en este caso la historia de “un excompañero de escuela de Guille, que atracó una panadería y mató a la dependienta”.
El disco avanza evidenciando músculo e intelilgencia emocional, dos constantes presentes tanto en los temas más identificables como en los novedosos, como esa Minifalda rural grabada en el Montseny. “Para grabarla sacamos sillas y micros y grabamos la base instrumental, como unos hippies, con el río de fondo», leeemos en las notas al tiempo que nos señalan que “la música proviene de la primera canción que Uri compuso en su vida, cuando tenía catorce años y empezaba a tocar la guitarra”, mientras que la letra “la compusimos entre todos y habla de un amor imposible, de la locura y del suicidio”. El álbum incluye a su vez la primera canción “expliticamente política” de la banda, Oda –que cuenta con la participación de Joan Colomo- y Epitafi, tema que pasará a la historia por el solo de guitarar con el que Uri se despide de nosotros, “grabado a la primera” ante la admiración de sus compañeros.
“I així és com Els Surfing Sirles vam fer el nostre últim disc”, concluyen las notas de esta carta de despedida que marca el final de una banda llamada a permanecer en la memoria colectiva para siempre


