A Band Called Death apunta a proyección revelación del In-Edit 2013. Dirigida por Mark Corvino y Jeff Howlett, narra la historia de una banda descrita en la sinopsis de manera tan brillante como vibrante: «Más raros y revientan: una banda de jóvenes negros con nombre fúnebre tocando punk rock en el Detroit 70’s. Una saga secreta de raza, testarudez, fracaso y renacimiento que jalean Henry Rollins, Alice Cooper, Jello Biafra, Elijah Wood y muchos más«. Hemos escrito unas notas al respecto. Una reseña de ANITA MARTINEZ

(*) Disponible en In-Edit TV

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Death son un extraño y desconocido grupo formado por los hermanos Hackney, que a principios de los 70 y afincados en Detroit desarrollaron un sonido crudo e innovador cercano al punk, años antes de que esta denominación y sonido existieran como tal. Los hermanos Hackney, de familia humilde, apasionados por la música, negros y profundamente creyentes, se centraron en un tipo de música que por las características antes descritas les posicionaban ya como una total anomalía.

En plena efervescencia del funk y antes de que el sonido del punk comenzase en Nueva York tan solo un par de años más tarde — con grupos como los Ramones, The Dead Boys o  The Voidoids— Death fueron un auténtico precedente de este tipo de sonido.

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Fotograma del film

El documental dirigido  por Mark Covino y Jeff Howlett se centra en la extraña y apasionante historia de la banda, esencialmente a través de las entrevistas de dos de los tres hermanos, Bobby y Dannis Hackney.

El tercero, David, verdadera cabeza pensante y creadora del grupo, murió en el 2000 cuando Death seguían siendo absolutamente desconocidos, con la sombra trágica a sus espaldas de artista incomprendido, infravalorado y marcado por el alcoholismo, pero convencido hasta el día de su muerte de la validez y grandeza de las creaciones que llevó a cabo junto a sus hermanos.

La de Death es una historia de enorme interés por la forma en que han sido rescatados del olvido desde 2008 gracias a la pasión de los coleccionistas de discos y rarezas punk, que son los que han impulsado el descubrimiento y revalorización de la banda, narrada aquí a partir de los testimonios de grandes figuras como el gran coleccionista y exmiembro de The Dead Kennedys, Jello Biafra; la omnipresente figura en documentales relacionados con el punk de Henry Rollins (exmiembro de Black Flag); el propio Alice Cooper,  y los coleccionistas mismos que en primera instancia sacaron a la luz aquel extraño, por desconocido, primer single de Death, entre otros nombres.

Fotografía familiar de Death

Fotografía familiar de Death

Sin embargo, la narración del documental, centrada esencialmente en crear un aura trágica en torno a la figura del fallecido David Hackney, presentado como un genio incomprendido, hace un hincapié continuo en la historia de Death como la de unos visionarios casi mesiánicos, en el sentido más religioso de la palabra, que se vuelve redundante y sentimentaloide. La riqueza de un grupo de las características de Death habría tenido un enorme valor documental narrado a partir del contexto específico en el que surgió.

Detroit es un referente indispensable de lo que hoy es considerado como protopunk, de grupos como los Stooges o MC5, o el rock de Alice Cooper, nacidos precisamente en la época crítica de un Detroit en pleno deterioro y abandono, con una profunda crisis social y económica que impulsó este espíritu tan característico de crudeza, hartazgo y consecuente rebeldía punks. El contexto racial de Detroit es además determinante en  una ciudad marcada por un racismo radical, que dividió literalmente la ciudad en dos partes diferenciadas a partir del color de piel de sus habitantes.

La crisis y decadencia de la que fue la ciudad industrial por excelencia de Estados Unidos, hubiera sido el marco esencial a partir del que estructurar la excepcional historia de esta atípica banda.

Todo ello junto con los precedentes musicales inmediatamente anteriores de las bandas ya mencionadas (MC5 y The Stooges), hubiera enriquecido enormemente la particularísima historia de Death, tal y como Julien Temple hizo al contar la historia de Detroit en relación con su herencia musical en el magnífico documental “Requiem for Detroit?”, que precisamente formó parte de la programación de la pasada edición del In-Edit, en la que Julien Temple fue el director homenajeado. A pesar de sus redundancias y flaquezas es un documental que merece ser visto, especialmente por tratarse de un documento único a la hora de situarnos frente a la historia del grupo, y que sin duda colaborará en una mayor recuperación y difusión de la música de Death, que realmente merece el homenaje y dedicación que este documental le profesa.